...... Y como la inmensa mayoría de estos pueblos que sobreviven a duras penas a la despoblación.
Existe un dicho popular que pretende caracterizar a los diferentes lugares de la Zona de Campo de Argañán. La verdad es que no se puede tomar al pié de la letra lo que dicen estos versos que no son precisamente justos con todos, pero los productos de la tierra, las costumbres y el carácter son comunes a todos ellos.
De Ituero la longaniza / de Marisorda es el jarro
El buen bebedor de Espeja / el escanciador de Guinaldo
De Cuéllar son los conejos / la perdiz de Gallimazo
de Marialba la liebre / de la Puentecilla el galgo
de Sexmiro el perejil / de Martillán el gilantro
Serranillo , hierbabuena / Villar de la Yegua el nabo
Puerto Seguro el aceite / por ser lugar apartado
De La Bouza las sardinas / Aldea del Obispo el pescado
Villar de Ciervo el mortero / Mezquita será la mano
Los zorros de Castillejo / andan por alcanzar algo
Ahora vamos a Barquilla / que es la flor de todo el Campo
tiene la Iglesia al Derechas / y al revés el campanario
De Alameda las cebollas / de Villar de Puerco el ajo
Y ahora vamos a Gallegos / que es donde se hace el pan blanco
Son todos los que están, pero no están todos. No podemos olvidar a los pueblos portugueses como son Valdelamula, Almeida, Valdecoella, Malpartida, Escarigo, Vilaformoso...., entre otras razones porque forman parte de una historia común, de una región comprendida entre los ríos Coa y Águeda. A veces tierras españolas, otras portuguesas, otras tierras de nadie, pero siempre pueblos hermanos que han sabido romper fronteras tanto en la legalidad o en ilegalidad vigente de cada momento, contrabando, comercio, lo que hiciera falta para sobrevivir: el café, las telas, el jabón, el aguardiente, el ganado, el pan, el pescado, eran productos de intercambio porque la escasez, los precios y la supervivencia así lo exigían.