| En el año 1640, se produce la sublevación de Portugal que había formado parte de la corona de Castilla por razones de herencia o de sucesión a la reina Isabel la Católica.
Como organización defensiva, en Castilla la Vieja no existían más que algunas fortalezas o castillos medievales del siglo XIV como lo eran Ciudad Rodrigo, San Felices de los Gallegos, Fermoselle, Puebla de Sanabria y poco más.
Sin embargo Portugal, y principalmente durante el reinado de Manuel I (1495.1521), consciente de su inferioridad militar respecto a Castilla había tenido la prevención de reforzar la frontera.
A la muerte del cardenal D. Enrique (1580), último descendiente de la dinastía Avis, se plantea la cuestión sucesoria, la cual hace valer Felipe II rey de España y único descendiente directo de Manuel I que con el apoyo de la nobleza y el ejército del duque de Alba establece la unión de ambas coronas.
Sin embargo esta unión finaliza en 1640 por el descontento de las clases dirigentes portuguesas ante las imposiciones españolas en la figura del conde-duque de Olivares. Es entonces y aprovechando la sublevación de Cataluña y la guerra con Francia cuando se expulsa de Portugal a la regente Margarita de Saboya, siendo proclamado rey el duque de Braganza , Juan IV.
Pero España no reconoce la independencia portuguesa lo cual implica no reconocer frontera alguna y tampoco responder militarmente de una forma decidida y enérgica.
En consecuencia, se produce durante mas de dos décadas el hecho de ser consideradas entre otras, tierras de nadie las comprendidas entre el río Agueda en España y el Coa en Portugal.
Pero ante la evidencia, es el 3 de agosto de1661 cuando el Consejo de Guerra decide fortificar Vale Da Mula, ordenando al Duque de Osuna que tome las medidas precisas para el efecto.
Sin embargo esta acción no se lleva a efecto hasta el 5 de Diciembre de1663 en que una vez tomada Vale Da Mula, el Duque de Osuna da cuenta de haber del hecho e informando de haber hallado un enclave para fortificar mejor que el previsto en un principio:
"Señor: Ya las Armas de V.Mg. han ocupado a Valdelamula haviendose defendido solo dos dias respecto a la flaqueza del Governador y de una Batería de ocho piezas que se le puso muy cerca, he reconocido este fuerte con los yngenieros y parec que respecto de estar fundado sobre peña no se le puede profundizar el foso para la defensa que conviene estando a una legua de Almeyda y asi por esta raçon como por no ser tan capaz para doscientos caballos y setecientos infantes como quisieramos y haviendo hallado a tiro de mosquete otro puesto que a parecido muy ventaxoso añadiendose el tener este una rivera por frente contra Portugal y Baldelamula a las espaldas hemos convenido concurriendo en un mismo sentir los cavos que aqui se hallan y los yngenieros y yo en fortificar el puesto que digo que tiene todas las conveniencias que represente a V.Mg. avia en Baldelamula y con grandes ventajas para la defensa ha de ser al enemigo de gran daño y a nuestro Pays de sumo alivio, y respecto de esto an de ser los esfuerços que haga para ympedirnos esta fortificación particularmente si de Galicia y de Extremadura le dieren lugar a encaminar tropas a esta parte. Y asi me ha parecido representar a V. Mg. mande que en Galicia se mantengan las operaciones que parecieren mas convenientes y que en Extremadura se arrimasen las tropas a la frontera que ha dicho a V.M. que se hallan en esta vecindad se yncorporasen conmigo que aunque en todos ellos se entiende no ay mil hombres todavia nos seran de gran importanzia; yo boy disponiendo el que se hagan minas y ornillos en Valdelamula para cuando conbenga demolerle pero siempre le mantendre mientras estroto esta en defensa, o que los enemigos cargando aqui nos obligasen a no proseguir, y siempre deseare no perder ora en el servicio de V.Mg. quedando con sumo gusto de haverle conseguido hasta aora. Dios guarde la C.R.P de V.Mg. como la Cristiandad ha menester. Campo de Valdelamula 5 de diciembre de 1663. Duque Conde de Ureña. (Archivo General de Simancas; G.A., legajo 2051).
La intención del Duque de Osuna (también llamado Duque de Ureña) al construir el Fuerte es disponer de un punto de ataque sobre Almeida y Castelo Rodrigo. Pero la construcción de este fuerte no determinó mas que fracasos a la estrategia militar diseñada, por lo cual muy pronto el rey a instancias del Consejo de Guerra ordena demoler lo construido, 16 de diciembre de 1663. (Archivo General de Simancas; Legajo 2052 de Guerra Antigua).
Sin embrago, la obstinación del Duque de Osuna es tal que hace caso omiso a las órdenes recibidas, empleando a 3.500 hombres en la construcción de la fortaleza finalizándola en muy poco tiempo, según consta en despacho enviado por el Duque a Don Diego de la Torre, secretario del Consejo de Guerra, 30 de enero de 1664. (Archivo General de Simancas; Legajo 2052 de Guerra Antigua).
En julio del mismo año 1664, las tropas portuguesas le obligan a levantar el cerco que ejercía sobre Castel Rodrigo, infingiéndole una humillante derrota.
Los reproches por parte del Consejo de Guerra, no se hacen esperar. Sucesivamente había desoído las órdenes de dicho Consejo, por lo que es desterrado a Almagro. Consecuentemente es nombrado Gobernador de la Frontera de Castilla, Don Juan Salamanqués que aconseja posponer la demolición para octubre para dar tiempo a la total evacuación.
No obstante, el Duque se justifica en la persona del Marqués de Buscayolo al parecer defensor de sus teorías: "Discurriendo el Duque de Ossuna, cuidadoso de reparar los daños, y solicito de adelantar las Armas de V. magestad, ganó el Fuerte de Valdelamula, recuperó Alverguería, quemó los lugares de San Pedro, el Soto, la Nava, Quadrazares, la Juncia, Malpartida, Vervenosa, Almosala, Mata de Lobos; y dos veces ocupó Escallón; intentó ganar a Almeida por assalto, y escalada, labró el Fuerte de la Concepción de Ossuna...."
Finalmente, el 30 de octubre de 1664 fue demolido el primer Fuerte, o mejor dicho lo edificado hasta entonces. Para ello se precisó un gran contingente de medios tanto de hombres como de carros y caballos en medio de grandes dificultades provocadas por la cercanía de las tropas portuguesas y las condiciones climatológicas que impidieron que explotara la pólvora dispuesta para tal menester.
Esta es en grandes rasgos la corta historia de la primera época del Real Fuerte de la Concepción de Aldea del Obispo.
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