
Con los constantes rumores de invasión inminente, Wellington decidió reparar en Castilla la Vieja el impresionante fuerte de La Concepción, situado junto al camino principal, a cinco millas al este de Almeida.

Si los franceses llegaran a apoderarse de la fortaleza, podrían sembrar el campo de patrullas y desplazar los piquetes aliados detrás de la frontera portuguesa y amenazar al ejército de Wellington si éste intentaba socorrer la guarnición de Ciudad Rodrigo.

Fueron ultimados los planos para la pronta reparación del fuerte, que había sido parcialmente destruido por los franceses en 1808 cuando Loison evacuó el país.