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La Gaceta de Salamanca. 28 Febrero 2006
En Castillejo de Dos Casas hay 95 vecinos y 20 asnos que aún se utilizan para las labores en el campo. En toda Salamanca sólo hay censados 30 pollinos de trabajo.
Castillejo de Dos Casas es una pedanía de Aldea del Obispo que está junto a la frontera portuguesa. Es pequeña, de sólo 95 vecinos, y tan tranquila que es difícil escuchar el ruido de los coches y sobre todo de los tractores, porque a pesar de ser un pueblo muy ganadero, apenas hay. En Castillejo de Dos Casas los vecinos trabajan aún con burros porque la compra de un tractor no les resulta rentable para sus pequeños huertos y porque, gracias a los asnos, pueden también transportar la paja o el pienso en los carros.
Tan útil resulta aún este animal y tanto se han habituado los vecinos a él, que Castillejo de Dos Casas se ha convertido en el lugar de la provincia con una mayor concentración de burros de trabajo. Si en Salamanca hay 30 censados según la estadística de la Junta de 2004, sólo en Castillejo de dos Casas hay 20, lo que supone el 66% de toda la provincia. Pero los vecinos recuerdan que hace cinco años -2001- en esta pedanía había 31 animales, que se quedaron en 20 por muertes sin recambio.Los que apuestan por sustituirlos suelen recurrir al mercado portugués, bien a las ferias, donde aún es habitual encontrar estos animales, o a Matalobos, donde un tratante suele tener ejemplares. El precio de cada uno de ellos puede estar en torno a los 600 euros y los burros salen buenos, aunque es difícil saber la edad.
La otra gran ventaja es que ya están domados para tirar del carro de varas, del arado normal o de la canga, que es un instrumento que apenas se ve ya en otros lugares y que sirve para que are una única caballería. Los burros jóvenes, eso sí, son "muy recios", de ahí que los vecinos apuesten por la veteranía.
También apuestan por los machos, porque mantienen que las burras son "más rebeldes" y, además, no tienen interés en criar pollinos "porque es mucho engorro". Sobre razas, entre 20 burros hay de todo en Castillejo de Dos Casas, desde el de capa blanca, al negro castellano, al portugués...
Lo que llama la atención es que en Aldea del Obispo, que está a sólo 2,2 kilómetros de Castillejo de Dos Casas, no hay burros, y tampoco en Barquilla, que está aproximadamente a la misma distancia. "Lo que ocurre -explica entre risas uno de los vecinos de esta pedanía- es que aquí nos gusta mucho trabajar". En Villar de Ciervo aún queda algún ejemplar, igual que en Puerto Seguro.
El pueblo está tranquilo. Hace frío y no se ve a nadie por la calle, porque los vecino se reparten entre los huertos, el cuidado del ganado, o las tareas de casa. Julián Sendín está levantando una pared de piedra en su prado de Barquilla, deja las tareas y se pone a organizar la foto con más burros de trabajo. Es la una del mediodía y consigue que los vecinos lleven seis a la plaza. La foto es histórica. |